lunes, 16 de junio de 2008

"Superhéroes en América"



El título es en sí mismo bien decidor, y sería absurdo darse vueltas en explicaciones superfluas. Si, es necesario clarificar de cómo se pueden entrelazar ambos puntos de una manera adecuada. En primer lugar, asumiendo que somos chilenos y que ese es nuestro eje central para desarrollar un proyecto de superhéroes, ya que si bien los personajes descubren habilidades increíbles que obviamente los lectores ya habrán visto en su mayoría caracterizadas en un sinfín de personajes foráneos, mayoritariamente estadounidenses, y probablemente de mayor calidad productiva.
Pero como mencioné antes, estos personajes están creados con un profundo arraigo por Chile y sus raíces, ya que no fue simplemente dibujarlos, inventarles un nombre y nada más. No, sino que se decidió hacerlos más profundos. Que fuesen personajes que acarrearan conflictos internos, y que estos conflictos repercutiesen tanto en sus vidas públicas como privadas. Muchos recordarán una época en que los comics americanos enfocados en superhéroes estaban en franca decadencia, y eso se demostraba a través de muchas historias que carecían de profundidad, y que eran ininteligibles.
Bueno, estas críticas las puedo sostener con fundamentos, ya que desde niño he sido un asiduo lector de comics de los más variados estilos, siendo el predilecto mío el tema de los superhéroes.
Por una parte, siempre la imagen icónica de personajes correspondientes a dos grandes empresas americanas que fundamentalmente hicieron todo en el mundo de los comics, tanto las cosas buenas como las malas. Ya que en sus comienzos crearon personajes que calaron en el inconciente colectivo de millones de personas (Batman, Superman y Spiderman y Capitán América) y que siguen evolucionando, y a veces involucionando. Esto lo aclaro, porque ellos como compañías importantes, pueden tomar uno de estos personajes y hacerlos pasar por cualquier situación inimaginable. Ya la muerte es este tipo de aventuras se convirtió en una falacia, porque siempre hallarán la manera de revivir un personaje, y este detalle se transforma en excusa perfecta para la reinvención de personajes con historias infinitas en lo que a guiones se refiere. Además, es adictiva la sensación de escribir historias para personajes, porque uno se hace parte de la historia desde su creación, y quien gusta de escribir entenderá que en este oficio las ideas llegan desordenadas a la mente y tratamos de plasmar esas ideas en una hoja, una libreta, cuaderno, actualmente en el computador y contemplarlas unos instantes. Después de tomar esas ideas y darles consistencia, hasta que finalmente se ha creado algo que a uno lo deja conforme a veces, y sino se toma lo creado y se vuelve reinventar hasta dar con lo buscado.
Soy chileno, soy sudamericano, y en una definición más ampliatoria podríamos clasificarnos como latinos y creo que de esa base se puede solventar un universo de personajes atractivos para los lectores. Que nos impide que podamos crear un universo de superhéroes, justicieros, y vengadores varios contextualizados en nuestra región. Por cada nación de Latinoamérica habrá decenas de historias que puedan llevarse al plano de los comics. En un país como Chile, que está en la recta final para celebrar un bicentenario en poco más de dos años esto no debiera ser problema.
Por una parte, tenemos raíces indígenas con marcadas diferencias debido a su hábitat. Aymáras, mapuches, alacalúfes, yaganes, selknam y pascuenses. Todas estas culturas con sus mundos propios de carne y espiritualidad tan diversos y puros en esencia.
Por otra parte, están los personajes que pueden crearse bajo el alero de toda la historia republicana de nuestro país y que están originados en O´higgins, Carrera, Rodríguez.
Finalmente, están los personajes que pretenden ser representativos de áreas tan disímiles como la tecnología, la urbanización y el mundo rural.
Entonces, sostengo que de nuestra base como latinoamericano podemos ser capaces de generar comics cada vez más de mayor calidad y con mejores historias por contar y dibujar, porque tenemos más historia e historias.

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